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  • Beneficios del Omega 3 sobre la Hipertension Arterial
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A partir de estos trabajos iníciales, se ha podido comprobar que los ácidos grasos omega 3 participan en numerosos procesos que afectan, prácticamente, a todos los sistemas corporales, desde el cardiovascular al nervioso, desde la función renal a la digestiva, procesos de tipo inmunitario y los inflamatorios. 

Los ácidos grasos omega 3, como integrantes de las membranas celulares, modulan la expresión de determinadas proteínas que, ubicadas sobre la superficie de las células del endotelio vascular, condicionan el grado de adhesión y de penetración de los monocitos. Asimismo, influyen sobre la migración y la proliferación de las células de musculo liso, desde la capa muscular a la subendotelial de la pared vascular. Ambos procesos, fundamentales en el desarrollo y la progresión del proceso arteriosclerótico, se ven notablemente amortiguados por efecto de los ácidos grasos omega 3.

La hipertensión arterial constituye uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular. Las medidas encaminadas a prevenir, corregir o mitigar la hipertensión arterial pueden, además de aumentar la expectativa de vida, mejorar la calidad de ésta y reducir el gasto sanitario asociado a su tratamiento y al de sus complicaciones.

Dicha patología está sometida a un complejo sistema de regulación en el cual participan el riñón, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso y el sistema endocrino. El aumento de la presión arterial no se puede atribuir a un solo factor sino a la acción combinada de varios de ellos que, conjuntamente con factores externos (consumo de alcohol, ingesta de sodio, potasio y calcio, una dieta rica en grasa, determinados ácidos grasos estrés, etc.) pueden hacer que los individuos susceptibles puedan presentar, tarde o temprano, hipertensión arterial.

La hipertensión arterial se considera un factor de riesgo cardiovascular dado que favorece a la aparición de enfermedades como: isquémica miocárdica, hemorragia cerebral, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad vascular periférica y nefrosclerosis.

Morris, Sacks y Roster, en un meta-análisis de 31 trabajos llevados a cabo con grupo placebo controlando el efecto de los ácidos grasos omega 3 en individuos sanos y en hipertensos observaron la existencia de una reducción estadísticamente significativa en:

- Los valores medios de presión arterial, del orden de 3 mmHg en la presión sistólica y de 1.5 mmHg en la presión diastólica, con una ingesta media de ácidos grasos omega 3 de 4,8 g/día.

- El efecto de la suplementación con ácidos grasos omega 3 resultó más marcado en los sujetos hipertensos que mostraban una relación dosis-efecto, requiriendo una ingesta mínima por encima de 3 g/día.

Los cambios en los valores de la presión arterial no se producen necesariamente en la misma cuantía y ritmo en la presión sistólica y en la presión diastólica. Haglung y cols. observaron que la presión diastólica responde más lentamente que la presión sistólica a la ingesta de aceite de pescado.

Después de cuatro semanas de suplementación con aceite de pescado, la presión arterial diastólica se redujo en un 5% pero, transcurridos 6 meses de suplemantación, había disminuido hasta un 9% mientras que la presión sistólica no se había reducido mas allá del 5 % de la disminución inicial. 

Una reducción de 4.5 mmHg en los valores de presión sistólica puede tener un impacto sobre la mortalidad por infarto de miocardio del mismo orden que una reducción del 1% en los valores de colesterol LDL. Así, pequeñas reducciones en los valores de la presión arterial, pueden tener efectos desproporcionadamente beneficiosos en la prevención de las repercusiones de la hipertensión arterial.

Por su parte, Bao y cols. observaron una reducción significativa de la presión arterial registrada automáticamente de manera periódica en un grupo de pacientes hipertensos que ingerían cada día una cantidad de pescado que aportaba 3,65 gramos de ácidos grasos del tipo omega-3. La reducción en los valores de la presión sistólica fue de 6,8 mmHg y en los de la presión diastólica de 5,1 mmHg.

Mecanismo de acción de los ácidos grasos omega -3 sobre los factores que regulan la presión arterial.

La acción hipotensora de los ácidos grasos omega-3 parece radicar, fundamentalmente, en el tipo de eicosanoides que se forman a partir de los mismos. Las prostaglandinas tienen la capacidad de influir sobre los valores de la presión arterial de distintas maneras: afectando la respuesta vasomotora, influyendo sobre la reactividad de los vasos sanguíneos a las hormonas y factores que controlan la presión arterial, alterando el balance electrolítico, modificando el ritmo de liberación de renina, afectando directamente la dinámica cardiaca.

Los ácidos grasos omega-3 pueden influir sobre la liberación de sustancias con actividad vasodilatadora por parte del endotelio vascular y capacidad para mejorar la compliancia vascular.

Los ácidos grasos omega-3 favorecerían la producción de menores cantidades de eicosanoides de carácter vasoconstrictor, como el tromboxano A2, en favor de una mayor producción de eicosanoides de carácter vasodilatador (o con menor potencia vasoconstrictora) como la prostaglandina E3, la prostaglandina I3, el tromboxano A, etc.
A ello hay que añadir el efecto adicional de una potenciación en la síntesis de oxido nítrico por parte de las células del endotelio vascular.

La ingesta de acido docosahexaenoico da lugar a notables cambios en la composición en ácidos grasos de los fosfolípidos de la membrana celular. Dado que la concentración de adenil purinas, especialmente de ATP, liberadas por el endotelio vascular, se halla inversamente correlacionada con los valores de la presión arterial, cabe pensar que los cambios inducidos en la composición y las características fisicoquímicas de la membrana celular pueden acelerar la liberación de ATP. 

Este hecho, junto con la observación de que los animales alimentados con acido docosahexaenoico presentan niveles bajos de noradrenalina en plasma, podría contribuir al efecto hipotensor de este tipo de ácidos grasos. Una disminución en la viscosidad de la sangre sigue a la suplementación con aceite de pescado, esto podría constituir un factor adicional en la reducción de la presión arterial.

La reducción en los valores de la frecuencia cardiaca, inducida por el acido docosahexaenoico, puede contribuir también al efecto antihipertensivo de dicho acido, reducción que puede ser debida a su acción sobre el sistema nervioso autónomo o sobre sus células diana.
Se ha podido comprobar que el acido docosahexaenoico es el principal acido graso del tipo omega-3 que es incorporado por las membranas de las células del miocardio. Además se ha visto que estos ácidos grasos tienen un efecto moderador sobre la excitabilidad y el automatismo del miocardio.

Es interesante señalar que el tipo de ácidos grasos disponibles por el cerebro durante el periodo perinatal puede determinar, junto con otros factores, los valores de la presión arterial en la edad adulta. Dado que el acido docosahexaenoico es un componente fundamental del sistema nervioso (constituyendo el 14% de los ácidos grasos presentes en el hipotálamo), es presumible que un déficit en la disponibilidad del mismo en el periodo perinatal pueda modificar, de manera permanente, la estructura de las membranas celulares y alterar el funcionamiento de los sistemas implicados en la regulación de la presión arterial.

REFERENCIAS:

Ramón Segura, Casimiro Javierre, Tomas De Flores.
Departamento de ciencias fisiológicas y departamento de ciencias clínicas de la facultad de Medicina, Universidad de Barcelona. Rev. Esp. Obes 2007: 5(1):39-59

HIPERTENSION EN EL EMBARAZO Y LACTANCIA: INCLUIR OMEGA-3

Durante los últimos tres meses de embarazo ocurre una rápida acumulación de ácidos grasos omega-3 en el cerebro y tejido nervioso: periodo de carencia en prematuros. Los últimos estudios demuestran la necesidad de un aporte adecuado de éstos ácidos grasos en la madre, tanto en el embarazo como el periodo de lactancia. Los ácidos grasos omega-3 reducen hasta 2,6 veces el riesgo de hipertensión asociado al embarazo.

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