VIPEZ OMEGA3 - Laboratorio LANDASUR

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  •  Acidos grasos omega-3, enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas: un nuevo enfoque preventivo y terapéutico
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INTRODUCCIÓN

En las últimas tres décadas las enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas han experimentado un importante crecimiento, particularmente en los países de occidente. Dentro de las enfermedades psiquiátricas, la depresión es la patología que presenta el mayor incremento y todos los estudios indican que su incidencia en distintos grupos de la población (separados por edad y condición socioeconómica) continuará aumentando. En relación a las enfermedades neurodegenerativas, estas muestran un comportamiento similar, considerando entre las más relevantes la enfermedad de Alzheimer (EA) y la esclerosis múltiple (EM). 

Estudios epidemiológicos establecen una estrecha relación entre la incidencia y el desarrollo de estas enfermedades con múltiples factores entre los que destacan la edad, el nivel socioeconómico, la actividad laboral, la actividad física, los antecedentes familiares o genéticos y en los últimos años, los patrones dietarios. Frente a esta realidad, la implementación de nuevas estrategias para enfrentar estas enfermedades es fundamental considerando los altos costos sociales y económicos que conllevan, tanto para los enfermos y su familia, como para los sistemas de salud. Es así como las intervenciones de carácter nutricional en las enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas cada día adquieren una mayor relevancia en el campo de la investigación, especialmente aquellas intervenciones que consideran el uso de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL) omega-3 de origen marino y/o el uso de antioxidantes naturales. 

Los AGPICL omega-3 son considerados actualmente como factores determinantes en la prevención y/o el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, y más recientemente se les asocia con un beneficio en enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas. Estudios realizados en roedores han demostrado que una ingesta deficiente de AGPICL omega-3 produce pérdida de la memoria, dificultades en el aprendizaje, y alteraciones cognitivas y de la agudeza visual. La suplementación de la dieta con aceite de origen marino con alto contenido de AGPICL omega-3 revierte la totalidad de esas alteraciones. Las patologías psiquiátricas, como la depresión o la demencia cognitiva y las patologías neurodegenerativas, como la EA y la EM, se caracterizan por la presencia en los pacientes de una baja concentración plasmática y cerebral de AGPICL omega-3. Estudios epidemiológicos han demostrado que individuos que presentan un consumo frecuente de pescados grasos y/o de suplementos nutricionales con AGPICL omega-3, presentan un menor riesgo de presentar este tipo de enfermedades en comparación con aquellos que acusan una baja ingesta de estos ácidos grasos. Se sabe que los AGPICL omega-3 desempeñan un papel clave en la actividad del sistema nervioso, especialmente a nivel del sistema nervioso central (SNC), en el desarrollo cognitivo, visual y auditivo, en la memoria relacionada con el aprendizaje, y en la plasticidad y sinaptogénesis neuronal. El cerebro se considera particularmente sensible al daño oxidativo, y es así como el envejecimiento es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de trastornos neurológicos degenerativos. Diferentes ensayos clínicos en enfermedades neurodegenerativas realizados recientemente, han demostrado la eficacia de los AGPICL omega-3 y de diversos antioxidantes naturales en la prevención y/o el tratamiento de estas enfermedades.

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS ÁCIDOS AGPICL OMEGA-3 Y DE SUS PROPIEDADES FUNCIONALES

Los AGPICL considerados como esenciales se dividen en dos grandes series o familias: los ácidos grasos omega-3 y los ácidos grasos omega-6. Dentro de los AGPICL omega-3 el ácido a-linolénico (ALN) es el más representativo, y dentro de los AGPICL omega-6 lo es el ácido linoleico (AL). Tanto el ALN como el AL son considerados ácidos grasos esenciales (AGE), puesto que nuestro organismo no cuenta con la maquinaria enzimática necesaria para poder biosintetizarlos. Los AGPICL omega-3, particularmente aquellos que derivan del ALN, se encuentran principalmente en los alimentos de origen marino (peces azules o grasos y algas), mientras que los AGPICL omega-6 en alimentos de origen vegetal (mayoritariamente en aceites vegetales), aunque sus derivados de mayor tamaño e insaturación se encuentran también en tejidos animales. El ALN es el precursor metabólico de los AGPICL omega-3 de mayor tamaño de cadena, siendo el ácido eicosapen-taenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico ( DHA) los más importantes. El AL es el precursor metabólico de los AGPICL omega-6 de mayor tamaño, siendo el ácido araquidónico (AA) el más importante. La ingesta de AGPICL omega-3 y omega-6 afecta la composición lipídica de las membranas celulares, particularmente la composición de los fosfolípidos de las membranas neuronales. Los AGPICL pueden modular las señales eléctricas y los mecanismos de transducción de señales a nivel de membrana, principalmente a través de interacciones con canales iónicos, transportadores y/o sus receptores. 

El DHA, junto con el AA, se incorpora a los fosfolípidos de las membranas neuronales otorgándole a éstas propiedades estructurales y físico-químicas esenciales para su funcionamiento. Además, la composición de ácidos grasos determina las propiedades biofísicas de las membranas neuronales, influyendo directamente en el proceso de neurotransmisión. Una mayor concentración de AGPICL omega-3 le otorga una mayor fluidez a las membranas plasmáticas, facilitando a su vez el transporte de neurotransmisores. Por el contrario, se ha descrito que los ácidos grasos trans, disminuyen la fluidez de las membranas plasmáticas, generando efectos nocivos para la salud. El DHA y el AA son los principales AGPICL presentes en las membranas de las células cerebrales y de la retina. Estudios realizados en niños de término y de pretérmino, a los cuales se les administraron fórmulas lácteas enriquecidas con DHA y AA, como complemento o suplemento a la lactancia materna, demostraron los importantes beneficios de estos ácidos grasos, especialmente en el desarrollo cerebral.

AGPICL OMEGA-3 Y TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS

En las últimas décadas el consumo de AGPICL omega-3 a través de la dieta, ha disminuido considerablemente, especialmente en los países occidentales. Situación que ha sido generada, en gran parte, por un aumento considerable en el consumo de aceites vegetales (soya, maravilla y maíz) ricos en ácidos grasos omega-6 (específicamente AL) y carne (vacuno y cerdo) las que aportan cantidades importantes de AA. Ninguno de estos alimentos aporta EPA y/o DHA. Diferentes estudios demuestran que una baja ingesta de EPA o DHA puede tener consecuencias nocivas en el tratamiento de la depresión, mientras que una alta ingesta de estos ácidos grasos es beneficiosa en el tratamiento de la enfermedad. Una posible explicación para estos hallazgos se relaciona con alteraciones en la composición de las membranas plasmáticas neuronales, causadas específicamente por un déficit de DHA en sus fosfolípidos. Estas alteraciones podrían estar involucradas tanto en la génesis de la depresión como en otros trastornos de esta índole. En general, las actuales líneas de investigación hacen hincapié en las relación entre los bajos niveles titulares de DHA y el riesgo de presentar diversos trastornos neurológicos incluyendo, el deterioro cognitivo, la demencia cognitiva la depresión y depresión post parto. El año 2005 un grupo de investigadores examinaron a 3884 adultos, con una edad mayor o igual a 60 años, en los cuales se estudió la relación entre los síntomas propios de la depresión y su relación con los AGPICL omega-3, determinándose que existía una mayor incidencia de sintomatología depresiva a menor ingesta de estos ácidos grasos. Estudios epidemiológicos han descrito una conexión entre la ingesta de pescado y mariscos y la protección al desarrollo de trastornos bipolares y afectivos. Un estudio doble ciego, placebo-control, demostró que la suplementación dietaria con AGPICL omega-3, mejoró a corto plazo el curso clínico del trastorno bipolar . Según estos y otros antecedentes existirían varios mecanismos posibles por los cuales el EPA y DHA podrían mejorar el ánimo en el trastorno bipolar. En primer lugar, el DHA y en menor grado el EPA es un componente estructural normal de la estructura de los fosfolípidos que forman parte de las membranas plasmáticas neuronales por lo cual resultan claves en diversos mecanismos de transporte ubicados en estas estructuras, por ejemplo modulando el funcionamiento de proteínas transportadoras. En segundo lugar, el DHA y el EPA le otorgan una mayor fluidez a las membranas plasmáticas neuronales participando en la regulación de la actividad de algunos receptores de membrana. Por ejemplo, el DHA y el EPA pueden inhibir a la proteína quinasa C, enzima involucrada en mecanismos de transducción de señales preapoptóticas. Por otra parte, estos ácidos grasos pueden bloquear el flujo de calcio intracelular interfiriendo en la actividad de los canales de calcio, efecto similar al que producen bloqueadores de estos canales como el verapamil o la nimodipina. Una investigación realizada en 2001 y que utilizó muestras aleatorias, confirmó que el consumo frecuente de pescado en la población general está asociado a un menor riesgo de intención suicida. Los intentos de suicidio también se han relacionado con una disminución en las reservas de AGPICL omega-3. En un estudio piloto (n= 30), que incluyó una suplementación de 1 gramo de EPA al día, se observó una reducción de los síntomas depresivos e incluso del comportamiento agresivo. En otro estudio se observó un marcado efecto clínico positivo del EPA cuando se utilizó como coadyudante en la terapia de la depresión refractaria.

AGPICL OMEGA-3 Y ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS

•Esclerosis múltiple (EM)

En un estudio caso-control se demostró una relación entre la reducción del riesgo de presentar esta enfermedad y el consumo de pescado, pero sólo entre las mujeres. Actualmente, la mayoría de las hipótesis en relación a la EM plantean que los AGPICL omega-3 aportarían moléculas necesarias para la reconstrucción de la vaina de mielina, la cual es seriamente afectada en los pacientes con esta patología. La suplementación dietaria con AGPICL omega-3 ayuda a reducir la gravedad de la EM en pacientes con diagnóstico reciente y retrasaría la aparición de los síntomas. Lo anterior es especialmente efectivo cuando la suplementación es a partir de aceites de origen marino junto con vitaminas y asesoramiento dietético profesional. Tal vez la gravedad de la enfermedad puede disminuir mediante la modulación de la respuesta inmune. Diferentes estudios han demostrado que una reducción en la ingesta de lípidos dietarios y cambios en la relación omega-6/omega-3 produciría cambios en la respuesta inmune. 
El uso de suplementos nutrícionales ricos en AGPICL omega-3 está asociado con una reducción de la actividad y de los niveles plasmáticos circulantes de células del sistema inmune (linfocitos polimorfo nucleares, neutrófilos y monocitos), incluida la reducción de la producción de mediadores de la inflamación. Por otra parte, una reducción en la ingesta de AGPICL omega-6 mejoraría una serie de índices asociados a la respuesta inmune, incluida la proliferación linfocitaría, una mayor actividad de los macrófagos y la producción de citoquinas. Todos estos antecedentes permiten sugerir un cierto rol protector de los AGPICL omega-3 en la EM, con lo cual conducirían a establecer el uso de AGPICL omega-3 como eventuales antiinflamatorios y neuroprotectores en EM, aunque sigue siendo un tema por investigar más ampliamente.

 

•Enfermedad de Alzheimer (EA)

En la EA se ha observado una disminución en la concentración plasmática de DHA, especialmente en el tejido cerebral. El año 1994 un estudio demostró que en distintas zonas del cerebro (lóbulo frontal, corteza occipital y temporal) de pacientes con EA existía una disminución en los niveles de AGPICL omega-3, especialmente de DHA y en menor grado de AA y de ácido docosatetraenoico (22:4, omega-6). Muchos trabajos demuestran que un elevado consumo de DHA está asociado a un menor riesgo de presentar la EA, y en el caso que se desarrolle la patología, el consumo de DHA produciría una disminución en la progresión de los síntomas característicos, especialmente en relación al deterioro cognitivo. Recientes evidencias epidemiológicas sugieren una posible relación entre dieta, el deterioro cognitivo y las alteraciones funcionales a nivel cerebral que caracterizan a la EA. Entre los factores nutricionales que influyen en la incidencia de EA destacan un bajo consumo de pescado, especialmente aquellos ricos en AGPICL omega-3. 

Además, ha sido posible establecer que este factor está asociado con un mayor riesgo de desarrollar algún grado de déficit cognitivo. De la misma manera, los resultados de un estudio poblacional reciente en mujeres adultas, sugieren que el colesterol dietario, y en menor medida la ingesta de AGS, están asociados con un mayor riesgo de presentar la EA, mientras que el consumo de AGPICL omega-3, tales como el EPA y el DHA, se asoció con una disminución en el riesgo de presentar un deterioro cognitivo, independientemente de las diferencias en edad, género, nivel educacional, hábito de fumar, ingesta total de energía y factores de riesgo cardiovasculares.

CONCLUSIONES

Un gran cúmulo de evidencia permite sugerir que la dieta influye de manera decisiva en la incidencia y en la evolución de algunas patologías relacionadas con la edad, incluyendo enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias. A su vez, diversos estudios epidemiológicos y experimentales sugieren que la ingesta de EPA y DHA, podría contribuir a la prevención y/o ser coadyuvantes en el tratamiento de algunas enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas como la EA y EM. Esto representa, sin duda, uno de los más prometedores enfoques preventivos para desarrollar estrategias que tengan como objetivo prevenir o retrasar la aparición y evolución de las enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas, comentadas en este trabajo. 

Diferentes estrategias de acción podrían contribuir a mejorar la actividad neuroprotectora de los AGPICL omega-3 (especialmente anti-inflamatoria). El gran desafío será conseguir que nuestra población aumente el consumo de pescado y productos del mar; la ingesta frecuente de estos ácidos grasos también será considerada como un factor protector importante en la prevención de enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas.

BIBLIOGRAFÍA

1. Revista Chilena De Nutrición Ácidos Grasos Omega- 3 en enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas. v. 36 n. 4 Dic. 2009 
2. Tiemeier H, van Tuijl HR, Hofman A, Kiliaan AJ, Breteler MM. Plasma fatty acid composition and depression are associated in the elderly: The Rotterdam Study. Am J Clin Nutr 2003; 78(1):40-6. 
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5. Shinto L, Marracci G, Baldauf-Wagner S, Strehlow A, Yadav V, Stuber L, Bourdette D. Omega-3 fatty acid supplementation decreases matrix metallopro-teinase-9 production in relapsing-remitting multiple sclerosis. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids 2009; 80(2-3): 131-6

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